Mamitis
A través del
contacto cotidiano un bebé va estableciendo lazos afectivos con
las personas que lo cuidan y el cuidado afectuoso puede, en casos extremos,
reemplazar incluso el alimento.
Aproximadamente
a los ocho meses de vida la mayoría de los niños rechaza
a los desconocidos y busca la presencia de las personas con las que
conviven la mayor parte del tiempo, lo cual nos da la pauta de que un
lazo afectivo entre ellos se ha formado, que ha depositado su confianza
y que su presencia y cuidados le hacen sentir bien.
Para algunas madres
es un poco pesado sobrellevar esta etapa, ya que su hijo no quiere separársele
en ningún momento. Pasa de ser un niño muy sociable a
ser un poco hostil y difícil de cuidar para las personas a las
que se les deja encargado, pero la verdad es que es un logro maravilloso
y de lo que una madre debe sentirse orgullosa, su bebé ya tiene
en quién confiar, la quiere y esto es un buen fundamento para
una personalidad segura. Lograr el establecimiento de un lazo afectivo
con un bebé no se da naturalmente, es un gran logro.
¿Por
qué se angustia un niño con la ausencia de su mamá?
La respuesta es
muy sencilla, su concepto de permanencia en el tiempo es muy pobre,
saben que las cosas desaparecen pero no saben cuándo volverán
a aparecer e incluso si lo harán, nada les garantiza que su mamá
regrese.