Se
a denominado como "estimulación temprana" a una serie de actividades
que enriquecen el desarrollo físico, afectivo e intelectual del
bebé, que además de satisfacer las necesidades de comunicación
entre padres e hijos, favorece el máximo desarrollo de habilidades
y destreza física, mental, emocional y social.
Desde
hace mucho tiempo se ha estudiando la posibilidad de lograr que el bebé
adquiera habilidades tempranamente, sin embargo, ahora se sabe que no
se puede apresurar el desarrollo, es decir, no es posible hacer que
un niño camine antes de tiempo si su cuerpo no está preparado
para hacerlo. Es muy probable que si a un niño se le da la oportunidad
de aprender y se le rodea de los estímulos adecuados, logre desarrollar
efectivamente sus habilidades.
La
estimulación temprana es tan antigua como la humanidad, desde
que el primer niño vino al mundo su madre le dio de comer, lo
estrechó y lo acarició. Desgraciadamente, la vida cotidiana
de las grandes ciudades y las madres que trabajan o que tienen que atender
múltiples tareas han hecho que los momentos de atención
al niño sean pocos y de menor calidad.