Lávate
las manos con agua y jabón, si te bañas todos los días
no hay necesidad de limpiar los senos antes de amamantar, pero si
lo deseas puedes pasar un pedazo de algodón humedecido con
agua hervida sobre los pezones, nunca uses alcohol o jabón.
Procura que el bebé esté seco y limpio.
Puedes
amamantar sentada o acostada, procura estar lo más relajada
y cómoda posible, sin prisa ni interrupciones (la producción
de leche disminuye si estás tensa y nerviosa). Si bajar la
luz o poner música tranquila te ayuda, hazlo.
Escoge una silla con respaldo alto, para mayor comodidad coloca una
almohada en tu espalda y una sobre tu regazo para dar apoyo al brazo
que estará sosteniendo al bebé, si lo deseas puedes
elevar las piernas y ponerlas sobre una silla o banco frente a ti.
Recarga
al bebé sobre tu estómago, con su cuerpo y su cara frente
a ti. Coloca hacia atrás el bracito que queda por dentro, rodeando
tu cintura. Con una mano da apoyo a la espalda y nalgas del bebé,
y con la otra sostén el seno, el pulgar estará en la
parte superior de la areola y los demás dedos abajo. Acerca
al bebé al pecho, suavemente roza sus labios con el pezón,
él volteará por reflejo y abrirá la boca, introduce
casi toda la areola de inmediato comenzará a succionar con
la lengua y encías.
Para
que el bebé pueda respirar mientras mama oprime el pecho con
uno de tus dedos y deja libre la nariz. Despierta al bebé si
se queda dormido mientras está comiendo. Para cambiar de pecho
coloca un dedo en una de las esquinas de la boca del bebé,
él aflojará la succión y podrás retirar
el pezón. Nunca lo jales bruscamente porque te puede producir
dolor, inflamación o grietas. Hazlo eructar y cámbialo
al otro pecho. La próxima vez que le des de comer deberás
comenzar con el pecho que diste al final, para no olvidar cuál
fue coloca un seguro o un listón en el sostén del lado
con el que terminaste.