La
venida o bajada de la leche
La verdadera leche
saldrá de tu pecho entre el segundo y el sexto día después
de tener a tu bebé. Antes de esto lo que produces es calostro,
que es un liquido amarillento sumamente rico en nutrientes y anticuerpos.
Para que una madre pueda producir la leche necesaria, debe acercarse
frecuentemente al bebé y estar suficientemente tranquila y relajada.
Cuando te baje la
leche sentirás que el pecho se te llena. Las primeras veces puede
ser un poco molesto, pero conforme el tiempo avance, tu cuerpo aprenderá
a producir sólo la leche necesaria y la molestia irá disminuyendo,
al grado que disfrutarás verdaderamente (después de unas
semanas), de amamantar a tu bebé.
Es muy importante
que continúes ofreciéndole el pecho, ya que de esta forma
se te descongestionarán los pechos. Para remediar la molestia
puedes tomarte un baño caliente después de la toma o colocarte
paños húmedos calientes. También puedes extraerte
un poco de leche exprimiendo tu pecho desde atrás hacia el pezón,
con la palma de tu mano, para que tus pechos no estén tan llenos
cuando te pegues al bebé y sea más fácil para él
succionar. Para mejores resultados lo puedes hacer bajo el chorro de
agua tibia o con fomentos calientes.
La producción
de leche responde a la ley de oferta y demanda: "entre más
succione tu bebé, más leche producirás", es
por esta razón que los médicos y especialistas recomiendan
que evites dar suplementos alimenticios, incluso agua, ya que de esta
forma tu bebé se llena, succiona menos y tu producción
de leche diminuye.
El
reflejo de expulsión de la leche
En cada toma y después
de que el bebé estuvo succionando vigorosamente durante algunos
minutos, la madre siente que sale una gran cantidad de leche, incluso
que el otro pecho empieza a gotear. Esto es completamente normal y ocurre
varias veces en cada toma. La respuesta del bebé es tragar con
mayor frecuencia, aunque en ocasiones puede ser tanta la leche que llegue
a su boca que no sepan como manejarla o incluso se atraganten. La naturaleza
es tan perfecta que muchas madres experimentan este reflejo con solo
oír llorar de hambre a su bebé, lo que hace que en el
momento en que su boca llega al pecho, la leche está "en
su punto". Puedes empezar a tirar leche incluso sin tener cerca
de tu bebé, por lo que si te vas a separar de él por unas
horas, es recomendable que planees extraerte la leche.
El agua caliente
de la regadera, si te bañas antes de dar de comer a tu bebé,
puede estimular tu cuerpo ocasionando que sientas los pechos llenos
y una verdadera salida de leche.